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Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …
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LAS HERIDAS DE GUERRA DE UN IMBÉCIL INTEGRAL

Hace cosa de nueve años avalé el acceso a un hospital español de un inmigrante sin papeles que venía de Gambia en condiciones terribles, tanto, que se pasó seis meses hospitalizado hasta que pudo ver la luz del día con una sonrisa. La Seguridad Social española emitió una factura a mi nombre de algo más de 14.000 € (en pesetas de la época) que me dejó como moroso institucional, y dolió entonces. Entre medias de aquel ayer y este hoy, y todo por intentar echar alguna que otra mano donde se pudiese, me caí varias veces con resultados leves, me corté manos y brazos, se me jodió un dedo del pie por aplastamiento y me quedó una lumbalgia crónica que a veces se complica con el ciático, pero es la vida y ya está. Hace unos días resbalé montando un mercadillo y tengo una nalga negra (que es pa verla) y la muñeca abierta, además de un dolor trasero bien cabrón en una costilla, y mientras me dolía de mi imbecilidad, me llegó una carta con acuse de recibo del Ministerio de Empleo y Seguridad Soc…

¡Qué guay!

A Melqui, mi peruanito preferido, se le ha antojado una tablet para Navidad.
Ahora le recuerdo en las primeras fotos que me hizo llegar Lorena desde los cerros, agarrado de la mano de su hermanito Bruno, sucios los dos hasta el límite de la suciedad, con hambre, sin zapatos, sin casa (la familia vivía en un entresijo de plásticos). En aquella foto aparecían los dos hermanitos con la mirada triste, como desolada. Su mamá padecía problemas serios de salud y los niños vagaban por Alto Trujillo a lo que cayese.
Con el tiempo fuimos echando una mano a Melqui y a su familia. Les compramos zapatos, ropita nueva, materiales para ir al colegio. Lorena sacaba de vez en cuando a los niños a comer rico en algún centro comercial de Trujillo (para ellos eso era un regalazo), luego llegó un carrito pollero para la familia y más tarde una casita nueva (que nos costó un montón sacarla adelante).
Cuando viajé a Trujillo el noviembre pasado, pude estar con Melqui y ver cómo había cambiado aquel niño tri…

Ser solidario

Ser solidario una vez al año es una bonita anécdota en tu currículum personal (el que solo te interesa a ti) y te sientes bien. Ser solidario una vez al mes es una sana costumbre que te viene dejando la conciencia limpia el día que te solidarizas y te sientes bien. Ser solidario una vez a la semana dice mucho de ti y te deja muy bien. Ser solidario cada día es muy interesante, pues es indicativo de que la cooperación con quien lo precisa está metida en tu trasunto ideológico, y te deja muy bien. Ser solidario todo el tiempo es para nota y te suele dejar muy mal. Lo sé, es paradójico a primera vista, pero es la pura realidad.
Veréis, quien se trabaja la solidaridad a tiempo completo (sin sueldo, por supuesto, que lo contrario no vale, por lo menos para mí) se encuentra con problemas diversos que terminan afectándole con verdadera intensidad. Por una parte, la solidaridad depende siempre de un 'otro' con el que compartir o contra el que pelear, de un 'otro' al que conven…

UN MACONDO EN SALAMANCA : : Antología de historias SBQ : :

:: UNO ::
Mi padre, que es un campeón, atendió a un señor que dijo ser coleccionista de vitolas.

– ¿Tienen ustedes vitolas?

– Ahora no, pero hemos tenido unas de juguete muy bonitas, pero se vendieron en Navidad.
– Vaya, nunca había oído que hubiera vitolas de juguete.
– Pues una de ellas hasta funcionaba con cascantes.
Divino.
:: DOS ::
– Hola, Felipe, que dice mi hijo que si tienes libros de Gloria Fuentes.
– ¿De Gloria Fuertes?
– Lo necesita para el colegio, que no hacen más que pedir y pedir.

Le saqué un par de ejemplares infantiles de Gloria Fuertes.

– Yo creo que no va a ser esto, ¿eh?

– Yo creo que sí, pues andan ahora con homenajes a esa poeta.

– Espera, que llamo al niño y te digo... Hijo, que estoy donde Felipe y me saca unos cuentinos, pero pone Gloria Fuertes... Sí... Tienen muchos dibujines... ¿Le digo que sí?... Vale, un beso.

– Que dice el niño que sí, que aunque ponga Gloria Fuertes le vale, pues son para recortar.

Se llevó los dos libros. Fuertes fuentes las …